“La lucha contra el narcotráfico en México y cualquier otra parte del mundo está perdida. No entiendo por qué se insiste en seguir combatiendo el tráfico de drogas por medio de la represión, si estas medidas han fracasado en los últimos 40 años. La solución debe ser legalizar la producción y consumo, y con eso terminamos con el problema”.
Gustavo de Greiff, con experiencia de 4 años en la Fiscalía General de Colombia y como excombatiente del narcotráfico en ese país sudamericano.

ricardo ravelo.
México, D.F., 30 de abril (apro)
De Greiff es un veterano de la diplomacia y de la política. Colombiano de origen, un día el presidente César Gaviria lo invitó a colaborar en su gabinete. De Greiff se desempeñaba como rector de una universidad local. Y de buenas a primeras tuvo que dejar la cómoda oficina académica para entrar a la vorágine del combate al narcotráfico.
Más de mil millones de dólares costó, en su primera fase, la arremetida contra el cártel de Medellín y otros grupos de narcotraficantes de la Costa Atlántica y los afincados en el llamado Valle del Cauca.
Después de todo este trabajo, que costó cerca de 600 vidas –entre policías, militares, jueces, abogados y funcionarios del gobierno–, se logró desarticular al poderoso cártel de Medellín. Pero desde esa fecha (1992-1994) Gustavo de Greiff vive con una frustración.
“Lo que más me duele es que toda esta batalla no sirvió para nada. El tráfico de drogas siguió boyante. Colombia continuó exportando cocaína a Estados Unidos, a través de México, la droga aumentó y el precio empezó a disminuir. Todo esto es muy doloroso, pero me llevó a la conclusión de que la represión contra el narcotráfico no es la mejor estrategia. Desgraciadamente México va por el mismo camino, y lo que veo es que toda esa lucha resultará un verdadero fracaso”.
Completo: http://www.proceso.com.mx/noticia.html?nta=50181










2 comentarios:
LA NARCOCRACIA GOBIERNA EL PARAGUAY
Por Luis Agüero Wagner (http://itaiputecidos.zoomblog.com)
"Desde siempre, toda política, como latencia casi universal de la voluntad de poderío, sólo acepta y apoya una cultura que favorezca sus fines, ya sea una parte de la propia cultura nacional o de alguna otra análoga y por tanto conveniente "(Julio Cortázar)
El 28 de febrero de 1968, dos semanas antes de las elecciones nacionales, fueron apresados Saturnina Almada y Alfonso Silva, los primeros presos políticos de un "proceso democrático". Era ya una "transición" avalada por conocidos héroes contemporáneos como Mochito Morales, Luis María Argaña, José Félix Fernández Estigarribia, Carlos A. González, R. Campos Cervera, J.C. Zaldívar y Domingo Laíno, entre otros, amén de algunos sobrevivientes de la patria periodística de aquellos tiempos.
Entrevistado por Pepa Kostianovsky, uno de estos próceres alegó en su defensa que tardó una década en darse cuenta que el gobierno de Stroessner tenía un cariz dictatorial. Su descubrimiento, de pura casualidad, coincidió con el fallo desfavorable de Pastor Coronel a favor del grupo de Fulvio Hugo Celauro y Serviliano Alonso Peralta, en audiencia de conciliación entre liberales solicitada por los interesados y realizada en el mismo Departamento de Investigaciones, a partir de las 19 y 30 horas del 18 de Enero de 1977 (Archivos del Terror, libro P34).
La entrevistadora mencionada también nos ofrece en su libro cordiales diálogos con otros prohombres de la democracia como Fernando Levi Ruffinelli, ya que según ella "muchos" coincidían en calificarlo como "el Parlamentario más brillante que han dado nuestros tiempos", además de José Félix Fernández Estigarribia ("liberal de sangre y pensamiento", y "lúcido observador de la realidad paraguaya" entre otros elogiosos conceptos) y con el "joven talento del equipo de gobierno" (de Stroessner) José Antonio Moreno Ruffinelli. Estas amables caracterizaciones no deben hacernos creer, sin embargo, que todo fue contemporizante camandulerismo en la legendaria y tenaz brega contra Stroessner.
En más de una oportunidad, la inclaudicable lucha contra la dictadura brindó a la historia homéricos episodios de heroísmo dignos de la Ilìada. Baluartes como el Gallo Paloma, en más de una ocasión se vieron cercados entre dos fuegos, debiendo enfrentar simultáneamente tanto a las hordas bárbaras de la policía política como al rencor que dejaban a su paso sus veleidosos amoríos, ocasionalmente traducidos en violentos desalojos que incluían lanzamiento de su equipaje en la misma sede del partido que presidía.
Desafortunadamente, no siempre el espíritu de sacrificio se mantuvo en alto entre nuestros míticos héroes. Ejemplo de ello es el criterio que tenían algunos de los grandes "luchadores" de la forma en que se debía hacer política, patentizada años más tarde cuando se trató en el Parlamento de la gobernabilidad el desafuero del Senador Vitalicio Andrés Rodríguez. La causa que motivaba el trámite, un profuso tráfico de drogas en el Chaco que se investigaba judicialmente desde 1994, quedó impune merced a los oportunos votos lainistas y encuentristas, transitoriamente convertidos así en una extensión del lucrativo negocio de las drogas.
Del mismo modo que la palabra de un soldado valía más que mil leyes, quedó en evidencia que una noche de cañonazos valía más que treinta y cinco años de infamia.
Se comprobó también que el poder narco no solo controlaba el parlamento, cuando bajo el reinado de Juan Carlos Wasmosy el general Rosa Rodriguez fue asesinado en la vía pública en una apacible mañana asuncena, como traducción final de antiguos afanes de la DEA de construir un poder paralelo con oficiales desvinculados de la SENAD.
Desgraciadamente, la administración del "exitoso" gobierno wasmo-lainista no mostró la misma gobernabilidad que los narcos tenían sobre el monopolio del negocio de las drogas en el marcado paraguayo, a juzgar por las asonadas golpistas, magnicidios en la vía pública, muertes en la plaza y desmanes -que llegaron a ser comparados con el mayo francés del 68-, que siguieron a tanto heroísmo de los "luchadores".
Como corresponde en casos vidriosos, los grandes "luchadores" de la patria periodística preguntaron de todo, excepto sobre el destino de los 600 kilos de cocaína que se habían incautado en una pista del Chaco, una semana antes del homicidio, desde una avioneta procedente de Colombia. La embajada se llamó a silencio, como era de esperar, al tratarse de un caso que comprometía a quien con tanta amabilidad les había ayudado en 1990 a desarticular la organización de Oscar Roca, alias "el ídolo", y su red en Santa Cruz de la Sierra.
Por una casualidad muy casual, el mismo general que presidía la investigación sobre el asesinato de Rosa Rodríguez, cercano colaborador del padre de la Narcocracia, terminó tomando posesión en la SENAD, en paradigmático ejemplo de la alternancia dirigida que hasta ahora caracteriza al proceso narco-político que nos legaron los gloriosos "luchadores" contra Stroessner
De Almendralejo,España, invito a Vds. a visitar mi 2º BLOG, su dirección es: gomato.blogspot.com
Gracias.-
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